Consiste en la fusión quirúrgica de la articulación trapecio-metacarpiana: para ello resecaremos la capa de cartílago articular de ambos huesos, y los situaremos en una posición útil, de forma que “engañemos” a nuestro organismo haciendole creer que se trata del mismo hueso y “pegue” como si de una fractura se tratara.
Exige la existencia de una articulación Trapecio-escafoidea sana, y una metacarpo-falangica flexible, para poder ser funcionalmente aceptable, por tanto está contraindicada en los grados muy avanzados de la enfermedad.
Precisa un plazo para su fusión entre las 6 semanas y los 3meses.
Su repercusión por la sobrecarga sobre la trapecio-escafoidea, aparece alrededor de los 10 años.
Es de elección en pacientes que precisen un trabajo manual de esfuerzo, y con afectación única de la trapecio-metacarpiana, en ellos se puede obtener una mejoría en cuanto al dolor superior al 85%, con una buena oposición, que puede ser deficitaria en un 5 a un 10% de los casos con el 5º dedo.
Su principal problema radica en que puede ocurrir un déficit de consolidación, no obstante con los nuevos materiales de osteosíntesis a compresión podemos minimizar esta casuística. |